miércoles, 29 de febrero de 2012

JUBILACIÓN, BUENA SALUD, IGUAL A OCIO MERECIDO.


El diez y siete del mes de marzo que mañana comenzamos, a mi compañero de toda la vida, le  jubilan del trabajo obligatorio, por la edad, hasta hace poco vigente, a los sesenta y cinco. Algo que nuestros hijos no podrán hacer a esa edad. Uno de los muchos logros de la clase trabajadora, perdidos, por culpa de esta crisis infame, que parece interminable, y que solo estamos pagando los de siempre.

Conociéndolo no va a dejar de “trabajar” en los ocios que le gustan, que son muchos, y en los que no, también, como son el ayudarme a mí por mis problemas de espalda, que no es que yo me haya vuelto vaga o cómoda, no, es puro deterioro de alguien que ha trabajado mucho sin pedir nunca ayuda por ser demasiado autosuficiente, (culpa mía).

Hace años lo que se veía como muy lejano, ha llegado. Conozco algunos hombres y mujeres, que llevan muy mal lo de la jubilación, desde luego esos son, los que no se han preocupado o no han podido, enriquecer su vida llenándola de aficiones las que sean, eso da igual. No es el caso de mi compañero, afortunadamente.

En esta nueva etapa, la vida les da otra oportunidad. Muchas personas al dejar la rutina diaria después de tantos años de trabajo, sienten como un vacio, y no cabe duda de que lo es. Cuesta trabajo dejar una rutina de muchos años, viene a ser como dejar un vicio adquirido durante largo tiempo. Personas que no saben qué hacer con su tiempo libre, tiempo  que marcara una etapa de declive que no tiene por qué ser mala, solo distinta.

Muchos, quizás los menos, se sienten como un barco a la deriva sin rumbo fijo, se deprimen, y se sienten perdidos. Algunos se han pasado toda la vida obedeciendo órdenes de sus superiores en el trabajo, solo tenían que hacer bien su trabajo y seguir instrucciones sin más responsabilidad. Otros al contrario, han tenido demasiadas responsabilidades, y les cuesta el no tenerlas. Ahora tienen que tomar una decisión importante la de qué hacer con el resto de su vida, con su tiempo libre, con ese tiempo del que antes no disponían, y del que son merecedores por meritos propios.

Por suerte hoy día hay muchas opciones para llenar el tiempo libre, el que no lo haga es por que decida libremente no hacer nada, que también es otra opción, es cuestión de tener inquietudes, o de no tenerlas, tan validas son unas como otras. Pero lo que es indudable es que el que enriquece su tiempo aprendiendo cosas que siempre había querido hacer, por  lógica esa persona nunca se deprimirá, al contrario nace en ellas un nuevo estimulo, el de superación. Es buenísimo para mantener la memoria en perfectas condiciones, al igual que el ejercicio físico, imprescindible, los años no perdonan y los huesos se anquilosan, hay que ejercitar las articulaciones, tanto como la mente, si queremos tener una vejez medianamente digna.

Paco, mi hombre, es y ha sido siempre una persona activa, espero que siga siéndolo en su merecido “descanso oficial” ya que está trabajando desde los nueve años, que se dice muy pronto. En nuestra época, la mayoría de los niños de familias humildes, madurábamos antes, no porque fuéramos más listos sino por necesidad, las familias no podían costear estudios a sus hijos por muy inteligentes que estos fueran. Con todo el dolor que suponía para un padre y una madre tener que poner a su hijo a trabajar siendo aun un niño, y máximo, si intuían que el niño por su inteligencia, merecía la oportunidad que ellos no podían  darle.

Yo misma puedo decir que llevaba la casa con tan solo once años, y no por comodidad de mi madre, pobrecita bastante sufría ella, sino porque estaba muy delicada de salud, y yo era la única hembra. En esos años estaba mal visto que los hombres hicieran faenas del hogar, como si eso fuera una deshonra para su masculinidad. A los chicos los ponían de aprendices de algún oficio, y a las niñas a servir, en muchos casos solo por un plato de comida. ¡Cuántos talentos desaprovechados en esos años!

Los que sufrimos de una niñez mutilada y de una madurez prematura, nos indignamos cuando ahora con el achaque de la crisis, quieren recortar en lo mejor que tenemos la sanidad y la educación pública.

Y no puedo terminar sin decir que hay miles de mujeres que “nunca” se jubilan, porque todavía hay hombres que son muy “machos” y el trabajo de casa según ellos, es de uso exclusivo de la mujer. Por eso la jubilación debe ser compartida, desde aquí reclamo mi derecho.

POSDATA; Paco esto no va por ti, que ya llevas años ayudándome, y sé que ahora con más tiempo seguirás haciéndolo. Piensa que inicias un tramo más del largo camino ya vivido, con  otras nuevas oportunidades, con el orgullo de haber contribuido con tu laboriosidad a la comunidad.
Tanto tus hijos como yo, estamos orgullosos de ti, en tu larga trayectoria obrera, has pasado por muchos trabajos, y en todos has dejado huella por tu valía, pero lo más importante para nosotros, es que siempre has sido una persona totalmente íntegra, eso, sin ningún tipo de duda, es lo más importante.

Te deseo una muy larga y fructífera etapa en tu nuevo estado.

Que el tren de la vida, ese tren que nos ha llevado por tantas vivencias y estaciones emocionales, nos siga llevando por el tiempo que la vida nos tenga deparado, por supuesto, en la mejor de las condiciones.

TE QUIERO MUCHO “COMPAÑERO”, EL CAMINO HA SIDO LARGO, PERO CONFIEMOS QUE DURE UNOS KILÓMETROS MÁS.

15 comentarios:

Paco Muñoz dijo...

Bueno, en primer lugar muchas gracias, por los años compartidos, y por muchas cosas más, incluso por las diferencias que son necesarias, además de por haber pasado por alto los muchos defectos que tengo en el apartado de cosas mal hechas, algo así como los números rojos de la contabilidad de mi vida. Pero después de batallar, como sabes contra una pared de intransigencia protocolaria, por no desear ningún tipo de celebración del fin del periodo laboral oficial, por haber deseado pasar la hoja del almanaque simplemente, ahora no tengo más remedio que aceptar y emocionarme por tus palabras y algo más por lo que no dices. Siempre he manifestado que no es plato de buen gusto llegar a esta situación, con la precariedad que llegamos, ya que parece que se cierran oficialmente las posibilidades de poder ayudar a quienes tenemos obligación de hacerlo, a nuestros hijos y nietos, y en otro plano más secundario, pero no por ello menos importante a la familia. Ahora precisamente cuando este capitalismo cruel y criminal, que desgraciadamente no tienen enfrente nada que lo frene, que está llevando el mundo a una situación de señores feudales y siervos, de varios siglos atrás, impera a sus anchas. Cuando de un plumazo, por la ambición de algunos, la pasividad cobarde de otros, el aborregamiento y derechización increíble del proletariado, y nuestra propia inactividad política que también es culpable, nos está poniendo a la clase obrera, de la que me siento orgulloso de pertenecer, y en la que llevo 56 años -tu llevas algunos más pues las mujeres que trabajáis en casa no tenéis jubilación-, a los pies de los caballos. Y viendo las dificultades simplemente para sobrevivir que tienen muchas personas, y el enorme poder que los poderes fácticos están obteniendo en este país, incluso más que en la dictadura, nos podemos dar desde luego con una piedra en los dientes. Muchas gracias nuevamente por tu comprensión y palabras y una cosa, te has adelantado unos días.
Un beso.

Lokky dijo...

Hola me llamo Paco y soy un conocido de vuestro hijo Paco, quien ha hecho referencia a esta entrada en Google+ y desde la que he venido a leer algo que en principio me ha parecido bonito: el hecho de que una esposa escriba sobre su marido en un blog al respecto de una etapa nueva que se acerca.

He de decir que me alegro de haber leído tanto el artículo como la respuesta, ambos redactados con una clase y una habilidad difícilmente demostrable por muchos de aquellos que dicen dirigirnos, pues demuestra que en este mundo que nos ha tocado vivir donde separarse se ha convertido en un vicio y nadie se para a pensar en el daño que estas cosas hacen a los más necesitados de estabilidad, una pareja como la vuestra después de tantísimos años de relación le demuestra al mundo con palabras llanas y llenas de emoción lo sencillo que es quererse y querer quererse, a las duras, las maduras y las que sean las situaciones que estén por venir teniendo siempre en mente que el viaje de cada persona por este mundo debe tener como objetivo dejar a nuestro paso un mundo mejor a los que nos siguen.

DE VERDAD: OLE, OLE y OLE

Muchas gracias, espero que mucha más gente lea este artículo y pueda experimentar la misma sensación placentera que he experimentado yo al leerlo.

Anónimo dijo...

A Paco no le vamos a dejar jubilarse aunque se lo merezca como nadie. No nos podemos permitir ese lujo. Esta sociedad, especialmente la cordobesa, necesita de él, de sus recuerdos, de sus estudios, de sus denuncias públicas, de sus conocimientos. Necesitamos que esté en los lugares donde vamos, que se implique en quimeras e ilusiones, que andurree calles, plazas, campos y sierras. Como una especie de corresponsal impagado e impagable. No, Conchi, no te lo vamos a dejar todo el rato; un poquito más sí, para tí y tus nietos e hijos, pero un poco más solo. Este Paco es de todos los cordobeses.

Y que hagáis públicos semejantes sentimientos solo es síntoma de vuestra hermosa personalidad. Enhorabuena y que lo celebréis bien el próximo día 17.

P.D. Conchi, aprovecha ahora para enseñarle algo de cocina, que seguro que hasta le saca fotos y le hace un exhaustivo análisis a los condimentos. Eso que ganamos.

JOSE MANUEL FUERTE

Anónimo dijo...

A Paco no le vamos a dejar jubilarse aunque se lo merezca como nadie. No nos podemos permitir ese lujo. Esta sociedad, especialmente la cordobesa, necesita de él, de sus recuerdos, de sus estudios, de sus denuncias públicas, de sus conocimientos. Necesitamos que esté en los lugares donde vamos, que se implique en quimeras e ilusiones, que andurree calles, plazas, campos y sierras. Como una especie de corresponsal impagado e impagable. No, Conchi, no te lo vamos a dejar todo el rato; un poquito más sí, para tí y tus nietos e hijos, pero un poco más solo. Este Paco es de todos los cordobeses.

Y que hagáis públicos semejantes sentimientos solo es síntoma de vuestra hermosa personalidad. Enhorabuena y que lo celebréis bien el próximo día 17.

P.D. Conchi, aprovecha ahora para enseñarle algo de cocina, que seguro que hasta le saca fotos y le hace un exhaustivo análisis a los condimentos. Eso que ganamos.

JOSE MANUEL FUERTE

Conchi Carnago dijo...

No tienes que darme las gracias, por decir únicamente la verdad, nadie como yo conoce tu impecable trayectoria laboral mente hablando, tu absoluta entrega en todos los trabajos que has defendido como si del negocio tuyo se tratara, una cosa es cierta nunca has sido ambicioso, de haberlo sido seguro que ahora tendríamos otro estatus, pero sabes que nunca me ha importado, y a estas alturas de la vida sabes que para los dos tenemos de sobra por la sencilla razon de que cada vez necesitamos menos.
Ya se que la preocupación tuya al igual que la mía son nuestros hijos, ellos saben que los ayudaremos en lo que nuestras posibilidades nos permitan, pero confió en que no lo necesiten.

Creo que la mayor satisfacion en la vida es el deber cumplido, y el saber valorar las pequeñas cosas que la vida nos proporciona a diario y gratuitamente, solo hay que saber distinguirlas.

Y me he adelantado a cosa hecha porque no quería que alguien se me adelantara.

Conchi Carnago dijo...

Hola amigo Paco, muchas gracias por tus bonitas palabras, tengo que decirte que paco y yo llevamos juntos desde los quince años, el viaje por la vida ha sido muy largo, y como en todos los matrimonios ha habido de todo, años buenos y otros no tanto, pero cuando hay verdadero amor, las dificultades se superan mucho mejor, siempre desde el respeto mutuo.

Gracias de nuevo.

Paco Muñoz dijo...

Paco (a) Lokky, muchas gracias por tu presencia y por tus palabras. Aunque no se escribe para los demás sin los lectores y sus comentarios no tendrían sentido muchas cosas. Una puesta de sol o un amanecer no son tan hermosos sino se comparten con alguien al que poderle decir mira aquello colores, y aquello matices.

No todo el monte es orégano Paco, como dice Conchi la vida y el comportamiento de las personas es una línea diente de sierra, o como el chiste del reloj del albañil, que unas veces es de oro y otras no, pero lo importante es que después del vano negativo haya un pico positivo y así sucesivamente. No es plan de publicar que yo tengo más fallos que una escopeta de caña, pero los tengo y la pena es que muchos no se pueden resolver, es decir no tienen posibilidad de restitución, porque las personas a las que sin proponértelo afectaron tus decisiones erróneas ya no están. Otros porque para borrarlos ”http://notascordobesas.blogspot.com/2010/10/sobre-los-compadres.html” tendría que apostatar-y aunque de hecho me siento apostata, porque de derecho no te borran-, para arreglar algunos errores, y cuando acuerdas han pasado los años sin darte cuenta. Ayer me dijo una compañera de trabajo -a la que echaré de menos porque me dice se queda un poco huérfana de con quién poder hablar de muchas cosas, siempre digo, tenemos la suerte de tener un trabajo y la desgracia de trabajar en uno determinado, horrorosamente conservador por ser comedido-, que Conchi y yo debíamos hablarnos por escrito, y lleva razón.

Nosotros llevamos juntos seis años menos que los que yo llevo trabajando, entendiendo los años de trabajo en distintas empresas y eso arroja la cantidad de casi medio siglo, aunque yo la conozco dos o tres años más que ella a mí. Es curioso pero tiene explicación, lo que pasa es que yo era invisible entonces… para ella. Pero bueno son las cosas de la vida.

Muchas gracias nuevamente por tu presencia Paco y por tus palabras.

Molón Suave dijo...

La lectura de tu entrada, Conchi, me ha emocionado. La sencillez con que describes nada menos que medio siglo de convivencia con la misma persona pone de relieve la fuerza del amor que os ha unido y os une a Paco y a ti en todos estos años. Es una gran suerte la vuestra y un ejemplo en el mundo inestable y hasta caótico que nos ha tocado vivir, un ejemplo de que es posible la estabilidad en medio de las mayores contrariedades, cuando se dispone de la capacidad de amar que mostrais Paco y tú. Felicita a Paco de mi parte. Después de tantos años de trabajo tiene derecho a un descando y a dedicar el tiempo a sus actividades favoritas que, me consta, no son pocas y que ahora realizará con más vigor. Y ese deseo de felicidad extiéndelo hasta tí también, pues ahora podréis compartir los dos muchas más cosas juntos. Enhorabuena

Paco Muñoz dijo...

Me doy por felicitado querido amigo Rafael, pero el mérito es más de Conchi que mío, que en el fondo tengo muchísimos más defectos. Nosotros que no somos creyentes de ninguna droga religiosa, por lo menos yo, no quiero hablar por Conchi, que estamos de acuerdo en todas las modalidades de unión de las personas que se quieren, sean de igual o de distinto sexo, somos el ejemplo de familia que sin ser católica como “dios manda”, tiene tantos o más valores que no son fruto del catecismo de Fray Albino, sino del sentido natural de la convivencia. Y sigo resaltando que yo tengo muchos más defectos. Las leyes de la física determinan que polos de distinto signo se atraen y que los de mismo signo se repelen, por eso el equilibrio creo que está en los porcentajes de defectos y virtudes de las uniones, entre otras cuestiones. Luego están nuestros dos hijos, creo que los hemos criado en un ambiente de libertad de decisión, y además hemos tenido suerte, cuestión que también es necesaria. Eso hace más llevadera una insuficiencia económica, en una etapa que es más vital cuando el capitalismo criminal no se ve harto de sangrar a la clase trabajadora. Muchas gracias por tus buenos deseos.

Conchi Carnago dijo...

Estimado y admirado amigo Molón, muchas gracias por tus sinceras palabras, puedes estar seguro de que no voy a dejar que Paco se deprima o aburra, (no va ha tener tiempo) de eso me encargo yo.

Los comentarios de todos me animan a seguir escribiendo, una forma de expresión descubierta tardíamente, pero que esta llenando el vació que dejaron mis hijos al marcharse para comenzar su propio camino en
compañía de sus respectivas compañeras, es ley de vida.

Un abrazo, y suerte con la operación de tu compañera.

Juan Guijarro Moreno dijo...

-Parece que me he excedido en los 4096 caracteres máximos permitido por entrada, así que lo parto en dos-
(Amigo Paco, ya que nuestra querida Conchi ha abierto un hilo sobre tu jubilación, aquí te pongo estas cuatro letras).
Hola Conchi, parece que Paco se nos jubilado del mundo laboral -que no de otros- y, bueno, después de una vida de trabajo tan dilatada parece que uno se va a quedar huérfano de algo que nos ha acompañado durante toda la vida. Pues yo creo que no: si en lo económico va bien para apañarnos y la salud es buena, pues vengan unos años estupendos para nuestras aficiones y nuestra tranquilidad, y tú tienes buena salud aunque "los dineros anden escasos", pero bueno a eso estamos acostumbrados por toda una larga vida de arreglarse con lo que hubo.
Amiga Conchi, Paco ha sido siempre un hombre inquieto -con inquietudes-, abierto al aprendizaje y que siempre ha compartido sus conocimientos con los demás. Recuerdo cuando llegó el primer ordenador al trabajo -un IBM de esos que había que transportar en furgón-, el jefe empezó a preguntar a los administrativos por estricta antigüedad si querían hacerse cargo de aquél aparato. Imagínate ¡con las olivettis tan bonitas y conocidas que tenían… -teníamos-… y que eran las compañeras de toda una trayectoria profesional ¡cómo iban a ser sustituidas por un aparato de pantalla verde que le dabas a una tecla y te daba un listado por otro aparato, una impresora con una esfera con todas las letras y que se movía a una velocidad demoníaca!. No ¡yo no!, yo no quiero eso ¿como se llama, ordenador? decían. Y llegaron a Paco y dijo que sí, que él se quedaba con él, y como hacían falta dos me preguntó si yo quería meterle mano a "aquello", y le dije que sí.
Ahí empezó nuestra andadura informática, echándole muchas horas, con los recelos de todos, incluidos los jefes, recelos que aparte de por la informática iban por otras cosas -eran tiempos de lucha por los derechos civiles dentro de los cuarteles-, rojillos dentro del santuario éramos, sin miedo a que nos señalaran porque nos creíamos a pies juntillas que la democracia tenía que servir para algo-.
Después estuviste unos años en la política, con ese ímpetu del momento -o de todos tus momentos, por el corazón y el empeño que le pones a las cosas- y la ilusión no ya de cambiar el mundo sino de hacer las cosas bien. Unos años en los que comprobaste en tu piel lo que son la mayoría de los políticos -alguna vez te lo dije: no te fíes… otra etapa que viviste amigo Paco, yo entonces me retiré, no del todo, pero consideré que no servía para estar bregando con ellos -los políticos- y me quedé de ciudadano normal y corriente, para mí fue una experiencia demasiado intensa y dolorosa por las circunstancias personales que me rodearon; por cierto, ahora soy villano y a mucha honra, por eso me quedo con una viñeta que vi de pequeño, y no recuerdo de quién es, que mostraba un jinete enarbolando una bandera y un vocero anunciaba su llegada diciendo al pueblo llano: ¡llega el salvador de la patria!, y un aldeano, boina en mano, le comentaba al que tenía al lado que no le gustaban los salvadores porque "aluego se quedaban con tó".
(continúa...)

Juan Guijarro Moreno dijo...

(...continúa el comentario)
Amigo Paco, tener buenos amigos es difícil y tú eres mi amigo -siempre has estado ahí-, acompañándome en los momentos buenos y en los difíciles. Además fuiste un buen compañero de trabajo, vivimos juntos años de experiencia sindical y laboral apoyándonos en todo momento. En una vida laboral larga, como la nuestra, se tienen muchos compañeros de trabajo y puedo decir que como tú solo he tenido dos o tres.
¿Sabes amigo Paco? mi vida anterior en la ciudad -en Córdoba- me parece muy lejana, hay cosas muy importantes que me unen (y me unirán siempre) a ella; una de ellas eres tú. Hay cosas, relaciones, que casi me parecen irreales, como un sueño del que no estás seguro de haberlo tenido. Pero tú sí eres real en mi corazón, también tu padre -escribiéndote me acuerdo de él-, también él fue un buen compañero de trabajo -que te echaba dos o tres chuscos de más en la ración- y en el ocaso de su vida ¡me hizo tanto bien!, "Pepe el Granaíno", un buen hombre que te quería mucho Paco -me lo decía-. A mí también me quería: "porque me había puesto de tu lado cuando los granujas aquellos te habían querido hacer esto o lo otro" ¡Cuántas cosas vividas Paco! y las que nos quedan por vivir, tenemos nuevas aficiones, tú la arqueología -de lo que yo no tengo ni puñetera idea y no te puedo hacer comentarios en tu blog- y yo la fotografía de naturaleza; ya ves, surgen cosas nuevas, inquietudes que nos motivan porque la vida es realmente bella, solo hay que observarla, aunque la inmensa mayoría de las veces quien más falla en la vida -vida en nuestro planeta, el planeta Tierra- es el ser humano, es decir, nosotros.
Te deseo lo mejor en esta nueva etapa de tu vida, porque la vida parece ser que son una cadena de etapas, yo las resumo en lo que nos enseñaban en la escuela de forma escueta: nacer, vivir y morir. La primera y la última son, en el mejor de los casos efímeras, pero la de en medio es la que nos ocupa…y que nos ocupe mucho tiempo.
Ha sido y es un placer y un honor ser tu amigo Paco, tienes a Conchi que es una gran mujer, además guapísima, una buena persona también. Que disfrutéis al máximo junto a vuestros hijos -Paco y Gabriel- y vuestros nietos.
Un abrazo muy fuerte para los dos.

Conchi Carnago dijo...

Querido Juan me has hecho llorar de emoción, sin duda tus palabras son las de un gran amigo y como a tal te tenemos, tu sabes que sentimos asía ti un cariño especial por lo buena persona que as sido siempre y tu comentario lo demuestra. Cuando Paco lo lea se va a emocionar como lo he hecho yo.

Ahora se abre otra etapa en la que podremos disponer de tiempo para hacer muchas cosas ademas de viajar lo que la economía nos permita, gracias por tus sinceros deseos querido amigo.

Un fuerte abrazo.

Paco Muñoz dijo...

Leche Juan, la que me has liado en un momento. Le has dado un repaso a muchos años de nuestra vida, y sobre todo a unos años en un trabajo en una empresa de ambiente hostil que nos permitía tener un trabajo pero no disfrutarlo y mucho menos a la gente que lo dirigía. Y en esos ambientes es donde se forjan las amistades entrañables. Y también has conseguido que se me haga un nudo en la garganta,

Ya te contaré cuando nos veamos la última zapatiesta por el empeño protocolario de querer darme una placa, protocolario porque lo pone el reglamento, y yo digo que el mejor reconocimiento es el diario, la palmada en el hombro, etc. pero al final ha prevalecido mi criterio como no podía ser de otra manera, ya que no hubiera consentido otra cosa. Pero salvo honrosas excepciones, que confirman la regla, me he quitado un enorme peso de encima y si te digo la verdad algunos me causan pena y lástima, y en el mejor de los casos indiferencia. Otra cuestión fue el detalle cercano de unos compañeros, pocos a iniciativa de una compañera, de hacerme un obsequio que me pilló a traspiés y me emocionó.

Fueron tiempos malos Juan, me acuerdo que cuando entré allí el compañero Miguel Cano no hablaba con nadie, salvo conmigo, lo tenían relegado y a pesar de que él me había colgado un sambenito y me culpaba de lo que le había hecho el General Lister a las colectividades campesinas del alto Aragón, pero él era así anarquista de pro. Él que había estado condenado a muerte en Melilla en la guerra asquerosa de los fascistas, estaba siempre en el filo de la navaja. Luego apareciste tú y ya no estábamos tan solos, el compartir ideas era muy saludable y como es lógico todos mis esfuerzos fueron dirigidos a tener mi compañero Juan conmigo.

O el saber que a los primeros que iban a fusilar los golpistas era a nosotros. Yo estaba seguro de ello y Cano también. Lo que pasa es que la chapuza no le gustaba al mundo exterior y eso nos salvó. Cuando salí de casa le dije a Conchi que si no volvía al mediodía era porque esta gente nos habría puesto a parir. Creo en el fondo que no éramos conscientes que esta gente era capaz de cualquier cosa. Pero hicimos la única huelga que se hizo en esa empresa, lo trabajamos muy bien y lo conseguimos, otra cosa es el elevado porcentaje de “juas” por metro cuadrado que había allí. Yo me mantuve unos meses en mis trece de cumplir los estrictos horarios de trabajo.

Con respecto a mi padre te tengo que agradecer que, aunque tu creas que te hizo un favor, se lo hiciste tú a él, pues te consideraba como a un hijo, y ya no estaba solo. No se me olvidará que cuando volvías con tus trastos a su casa, que era la tuya también, después del periodo que tuviste que salir, lo sacábamos a él para que no volviera más. Siempre pensé ¿si hubiera estado Juan allí a lo mejor…? pero eso es lo que pasa siempre cuando no puedes resolver lo que te hubiera gustado que tuviera otra solución. Para mí fue muy importante que vivieras con él el tiempo que lo hiciste.

Luego está la vida y las vueltas que da, por eso siempre te pregunto cuando nos felicitamos en fechas señaladas por tu estado emocional, y me quedo tranquilo cuando compruebo que has encontrado la estabilidad que te es tan necesaria, y vas superando cosas que aunque son difíciles se que al final te darán la razón, porque nadie mejor que yo sabía y sé que eres una buena persona.

Y lo que dices de Conchi no te digo nada porque lo has dicho todo, sabes que te queremos mucho y eres para nosotros una persona muy especial. Muchas gracias compañero.

Juan Guijarro Moreno dijo...

No creáis amigos míos -Conchi y Paco- que el parrafito me salió así como así, se me quedaron muchas cosas en el tintero, estaba muy emocionado y además, ya no soy de pluma fácil, aunque he retomado un tenue placer por la lectura ya olvidado.
Paco, tampoco yo tuve despedida protocolaria, porque me la daban a los ocho o diez meses -fuera de tiempo, me pareció-, y además, ya andaba viviendo en el pueblo y estaba en plena adaptación en el nuevo trabajo. Y no sé, cada vez me cuesta más trabajo romper mi rutina -te confieso que es una excusa profunda- y dejar de hacer lo que me dé la gana.
A ver si un día que vaya por Córdoba quedamos y charlamos un rato.
Cuidaos el uno al otro y disfrutad todo lo que podáis.
Un abrazo desde la Subbética