viernes, 22 de febrero de 2013

¿QUE HACEMOS CON UN PRESIDENTE EN CONTINUO ESTADO DE LEVITACIÓN?



Lo lamento y mucho, pero no  puedo ser tan optimista como el señor Presidente, ni tampoco como los periódicos de derechas, que lo ponen como vencedor de no sé qué, será de vendedor de humo, por qué de otra cosa.  Mi pregunta es la siguiente ¿qué ha hecho este señor, además de mentir, y de no cumplir un programa que le llevo a la cumbre, gracias a la desesperación e inocencia de miles de personas? Un momento, perdón por mi lapsus, sí que ha hecho, ha utilizado unas grandísimas tijeras para dejar el estado del bienestar hecho unos zorros.

No cabe duda de que el señor presidente en su discurso, estaba en estado de “levitación”. O algo peor,  quizás estaba en estado de gracia divina, lo que es muy grave, o simplemente había fumado “María” pues no se entiende, tanta euforia y tan poca autocritica.

El señor Presidente del Gobierno de España, representante de todos los ciudadanos, dejó con meridiana claridad, que la realidad del pueblo no estaba presente en su insulso y falso discurso.

Además de no decir nada que no hubiera prometido antes, e incumplido después. No ha explicado cómo va a crear  empleo y en qué condiciones. ¿Qué va a ser de nuestros jóvenes?
Mucho me temo, y ojala me equivoque, que tendrán que trabajar por cuatrocientos euros. ¿Cómo podrán independizarse? Tendrán que vivir con sus padres y, ¿hasta cuándo? No se sabe. El sigue negando la evidencia de una pésima Reforma Laboral, que solo beneficia a los empresarios y deja a los trabajadores totalmente desprotegidos, trabajando más y ganando menos, además de tener el efecto contrario se supone al pretendido, que era crear más empleo. Las condiciones de los despidos son nefastas para cualquier trabajador. Todos lo vemos claro, menos ellos. Cuando se ha demostrado con cifras el gran aumento de paro, desde que la nueva reforma está vigente. Pero él y su gobierno siguen en el “limbo” como se decía en mis tiempos, y siguen queriendo hacernos ver “lo blanco negro” algo imposible para cualquier persona que piense con dos dedos de frente.

De los desahucios ni hablamos, siguen empeñados en hacerle el juego a los bancos, frente a los ciudadanos honrados que solo quieren trabajar, y cumplir con sus deudas. No tienen el menor atisbo de remordimiento saben la cantidad de familias que a diario son  desalojadas de sus viviendas, la gran mayoría con hijos. Hay que ser muy cabronazo y mala persona para que a estas alturas aun no le hayan dado solución al problema. Tendrían que buscar la fórmula de poder expropiarle a los bancos los miles de pisos que tienen vacios que se están deteriorando, y por los que para colmo no están pagando los recibos de las comunidades, con el perjuicio que eso ocasiona en los bloques comunitarios. No es fácil pero tampoco imposible.
 
De todas formas una cosa nos ha quedado clara, ya sabemos porque ha estado tanto tiempo sin dar la cara, ni dar ninguna explicación, y es que tenía que memorizar el discurso para no meter la pata como es su costumbre.

Muy satisfecho y complaciente, él y toda su tropa, alimentado su ego por la prensa adicta.

Hoy Bruselas lo ha bajado de la nube, pero estoy segura que él seguirá diciendo que “su” reforma es extraordinaria.
Y es que no hay más ciego que el que no quiere ver.

Repito la pregunta ¿Qué hacemos con un Presidente en continuo estado de levitación?

3 comentarios:

Molón Suave dijo...

Hubo dos palabras que el presidente no pronuncio: deshaucio y Bárcenas. Por otra parte, se hinchó de pronunciar la palabras señorías (63 veces) y apenas pronunció la palabra pueblo (10 veces) Así es que, con meridiana claridad: hay que echarlo. Y para ello será necesario seguir presionando.

Conchi Carnago dijo...

Jajajajaj, es bueno lo de contar las palabras que más repite, me ha hecho mucha gracia. Estoy en total acuerdo contigo en que hay que echarlo, si o si, otra cosa es que lo consigamos.

Seguiremos en la lucha, no nos queda otra.

José Manuel Fuerte dijo...

No estoy de acuerdo. No hay que echar al presidente, porque lo votó el país, así que hay que respetarlo.

Simplemente hay que dejar que se ahogue él mismo tragando sus propias palabras. Si tiene un mínimo de dignidad, él sabrá qué es lo que tiene que hacer: ¿seguir levitando?

Hágase. Todos te recordaremos, Mariano. ¡Todos!