domingo, 7 de agosto de 2011

7 DE AGOSTO DEL SETENTA Y CINCO


Siete de Agosto del setenta y cinco, nace mi primer hijo, o lo que es lo mismo, el primogénito de de la familia  “Francisco José Muñoz Carnago”, ha pasado la friolera de treinta y seis años, que se han pasado en un plis plas, o en un suspiro, bueno es un decir, porque cuando te pones a recordar fluyen los miles de momentos vividos antes y después de su nacimiento, me apetece y me hace ilusión  recordar, y que mejor momento que el 36 aniversario de mi querido y deseado hijo.

Llevábamos casados Paco y yo solo un año, cuando fuimos la primera vez al ginecólogo, motivos: que no me quedaba embarazada,- para mí, todo un drama-, mi única ilusión por aquel entonces, era tener un hijo, resultado de la visita: que estaba todo normal era cuestión de tiempo, que nos relajáramos, -pero no me manda usted nada-  pregunte yo inocentemente al médico, saliendo de la consulta muy desilusionada, ya tenía veintiséis años y con esa edad muchas mujeres ya tenían varios hijos, ya pensaba yo  que no podría tenerlos, pues dos primas hermanas mías no tuvieron descendencia, sin embargo sus dos hermanos varones sí, a mí aquello me tenía un poco mosca, pues no creáis que no habíamos hecho bien los deberes muy al contrario, aquí se trabajaba a destajo.

A mi prima Carmen, que tenía el mismo problema, su médico le receto una caja de inyecciones que al parecer eran para las inflamaciones, -no digo el nombre porque lo he buscado y no encuentro ninguna referencia-, seguramente dejaron de fabricarlo hace mucho-,yo pensé ¿por qué a mí no? sí yo también tengo inflamación de ovarios cuando ovulo, le dije a mi prima, que ¡suerte por lo menos a ti te han mandado algo! y acto seguido (empecé  a tomarle manía a mi médico).

Al mes, mi prima se quedo embarazada, y yo, ni corta ni perezosa fui a la farmacia a comprar una caja de dichos inyectables, y a la practicanta del barrio para ponerme uno diario, igual que había hecho mi prima, (porqué no, si no era nada que  pudiera perjudicarme, según me dijo el farmacéutico) no me arrepentí nunca, al contrario, ya que  ese mismo mes nos quedamos embarazados. ¡Qué ilusión!

Tuve un embarazo muy bueno, nada de reposo, ni vómitos, ni de ascos a ninguna comida, seguí haciendo mi vida normal hasta el mismo día que me puse de parto, subiendo al tercero sin ascensor cargada hasta los dientes con la compra, subiendo a la azotea cargada con el barreño lleno de ropa para tender, también andaba bastante, pues casi todos los días iba a ver a mi madre para echarle una mano ya que estaba muy delicada de salud, el trayecto era desde levante a la calle mucho trigo en el barrio de San Pedro, creo que hacia un buen ejercicio sin duda alguna.

El día de antes del parto, habíamos ido a encargar la cuna que nos había gustado, en una tienda que había frente a los Padres de Gracia de cuyo nombre no consigo acordarme, en una tarde de bastante calor propio de Córdoba en los primeros días de agosto.  Nos acompañaron unos buenos vecinos y amigos Pepi y Juan, a Pepi tengo que agradecerle su inestimable ayuda los días siguientes al parto, en ausencia de mi madre por motivos de salud, ya que fue ella la que estuvo pendiente de mí y del niño en todo momento, de hecho ella fue la primera en bañarlo, y muchas más cosas que tengo que agradecerle. La tarde del 6 ya me notaba yo dolores sobretodo lumbares, siendo primeriza no tenía ningún miedo al parto por la propia ignorancia pues no sabía cuánto podía doler aquello, yo siempre decía que si las demás podían yo también- a medida que iba entrando la noche, -por cierto noche de luna llena- los dolores se agudizaban.  Paco y yo nos íbamos poniendo nerviosos aguantamos hasta cerca de las seis, había llegado el momento tan esperado, cogimos los “bártulos y nos encaminamos en el viejo y llamativo seiscientos, -digo lo de llamativo porque tenía tres rayas blancas en el centro del techo que lo atravesaban, destacando sobre el tono azul azafata del coche-, con lo cual todos los amigos y conocidos nos divisaban desde lejos, luego, no podíamos ir de incognito a ninguna parte nos encaminamos hacia el hospital que había frente a la antigua estación llamado “La Purísima” me tuvieron sin hacerme nada a pesar de que los dolores eran insoportables, hasta que llego la matrona cerca de las once. La buena señora en cuestión era una mujer de complexión fuerte, y para que ocultarlo bastante bruta. Como yo no había roto aguas la señora la  rompió de una tacada con un instrumento que más parecía la vara de un picador, y no sin esfuerzo, sus palabras fueron, -anda que se te iba a caer a ti el niño- poco a poco fui dilatando a fuerza de unos dolores horribles, era como si me estuvieran arrancando las entrañas, -dios que cosa-, con razón dicen que si los hombres tuvieran que parir solo lo harían la primera vez, puede que sea exageración, ya que habrá hombres más duros que otros igual que hay mujeres más quejicas  y otras más sufridas, el caso es que entre fuertes dolores y los achuchones que la robusta matrona me daba en la parte superior del abdomen para bajar al niño que parecía no quería salir, -yo creo que se olía el calor que le esperaba- por fin sobre las doce de la mañana pudo salir, ¡ay! que alivio, momentáneo, pues los puntos que me dieron a “pelo” es decir sin anestesia, también fue  un regalito, pero ya nada importaba, miraba y remiraba a mi niño, a mi pequeño. Su padre y yo nos mirábamos pensando en el milagro que es la vida, con las caras de satisfacción que ponemos todos los padres, primerizos ¡o no!

Sobre las cuatro de la tarde en el sopor de la siesta, de pronto siento que se mueve la cama, yo pensé que era Paco que estaba sentado a los pies, pues yo estaba agotada y medio dormida. -¡Niño no me muevas la cama! antes de que le diera tiempo a contestarme que él no se había movido, las monjas gritaban corriendo por los pasillos, ¡terremoto, un terremoto! Paco se asomo a la ventana que daba a la calle, el cielo se había puesto de un color pardo muy extraño, como decimos por aquí -color panza burra- y una ventolera haciendo remolinos con los papeles y hojas que se le ponían por delante, cual si de un tornado se tratara, afortunadamente pasó muy pronto, y yo no soy nada asustadiza.

Francisco José, o Paco, fuiste lo que se dice un niño  buenísimo, comías y dormías sin que te molestara ningún ruido por fuerte que este fuera, te sentaba en el parque con cuatro juguetes y no había niño, aprendías rápido, demasiado rápido diría yo, con el año ya empezabas hablar casi perfecto cosa que llamaba mucho la atención, es cierto que te hablábamos mucho, y tú eras super listo lo cogías todo al vuelo. Con las comidas si me diste muchos problemas, pero algo tenias que tener, también eras super dormilón, en eso saliste a tu madre, yo era muy dormilona, a mi madre le costaba trabajo levantarme a la hora del cole, igual que me pasaba a mi contigo. En definitiva fuiste un niño fácil de criar, a pesar de lo bueno que eras nos diste bastantes sustos que no voy a relatar pues esto sería larguísimo, y porque algunos prefiero no recordarlos. También eras super simpático y alegre, de sonrisa fácil, como yo. Físicamente te pareces más a mí, aunque tu padre siempre ha sido más guapo que yo, todo hay que decirlo.

Tengo grabada en la mente la cara que pusiste cuando nació tu hermano Gabriel y te llevo papa al hospital a vernos, te pusiste muy serio, llegue a sentir remordimientos, pues pensé que te estábamos haciendo daño, tu mirada triste y de interrogación, como diciendo ¿y ahora qué? ¿Qué va a pasar conmigo? Me dio mucha penita. Seguramente  pensarías que aquel pequeño elemento desconocido, te iba a quitar tu reinado, o que te íbamos a querer menos, ya que hasta entonces tú habías sido el centro de atención de toda la familia, durante siete años. Pero tengo que reconocer que te portaste muy bien, lo cuidabas siempre que te lo decía, y eras cariñoso y super protector con él, como corresponde al hermano mayor. Nos hubiera gustado que terminaras una carrera, no  quisiste, y creemos que fue un error por tu parte, nosotros te dimos la oportunidad, porque tenías unas condiciones para el estudio extraordinarias. No pudo ser, los padres no podemos conseguir todo lo que queremos de los hijos, que le vamos a hacer.

El caso es que has llegado a la edad de treinta y seis años, eres todo un hombre trabajador, honrado, y buena persona. Para unos padres es la mejor tarjeta de presentación que puede tener un hijo, has sabido formar una preciosa familia,  para disfrutarla.

 La vida sin metas y sin argumentos suficientes es insípida, tú tienes tres argumentos importantísimos por los que luchar, y considerarte un hombre muy afortunado teniéndolos.

Deseo que la vida te premie con salud, amor y amistad, y como no, en los tiempos que corren con trabajo.

Para mí siempre serás “mi pequeño, mi niño”. Algunas veces me has llamado “Mami” quiero que sepas que me hacía mucha ilusión ese diminutivo, no sé porque, pero me gusta, me hace sentirme bien.

No olvides nunca, que tu padre y yo te queremos muchísimo, y que siempre estaremos cuando nos necesites.

Muchas felicidades hijo, y que cumplas muchos más.

13 comentarios:

anna dijo...

PRECIOSO ,CONCHI, YO, TAMBIÉN SOY MADRE Y ME HA PARECIDO PRECIOSO LO QUE HAS ESCRITO, SE NOTA QUE TE HA SALIDO DEL CORAZÓN.
ESTAS COSAS, A LAS MADRES NOS SALEN DE TAN ,,, TAN,, ADENTRO, ¿VERDAD ?. !!! ES TAN FUERTE EL SENTIMIENTO QUE SENTIMOS POR LOS HIJOS !!!! DESEO QUE PASEIS UN FELIZ DIA EN EL CUMPLEAÑOS DE TU HIJO,SALUDA DE MI PARTE A TU HIJO,Y ENHORABUENA A TI, Y A TU MARIDO POR ESTA FELICIDAD.
UN ABRAZO DESDE BARCELONA, DE TU AMIGA DEL " FACE ".
ANNA.

Paco Muñoz dijo...

Pero lo pronto que se pasan los años y, como dice el tópico, nosotros.Los padres -varones- no sufren los dolores que las madres pero también pasan mal rato -desde luego no comparable- hasta que todo pasa y se estabiliza. Gracias por el saludo que me corresponde Anna. La Conchi está con su hijo ahora mismo y con sus dos nietos, bueno hijos porque está Gabriel también que es el más joven (27) y sus nueras que son las mías también.

anna dijo...

ENCANTADA DE CONOCERTE, PACO,
ME IMAGINO QUE VOSOTROS, LOS PADRES (VARONES) TAMBIÉN SUFRIIS POR LOS HIJOS, SE DE PADRES QUE ESTÁN MUY PENDIENTES DE ELLOS.
PERO HAY ALGUNOS QUE MEJOR NO HABLAR,PUES CUANDO HAY PROBLEMAS, "SE ESFUMAN" Y NOS DEJAN SOLAS CÓN LA RESPONSABILIDAD,
PERO TAMBIÉN VEO PADRES QUE ESTÁN MUY SENSIBILIZADOS CÓN TODO LO REFERENTE A SUS HIJOS.
!!! QUE BIEN !!! YA TENEIS NIETOS Y TODO,SUPONGO QUE DEBE DE SUPONER UNA GRAN EMOCIÓN TENER NIETOS.
BUENO, UN SALUDO, Y SALUD PARA DISFRUTAR DE ESTA GRAN FAMILIA.
ANNA.

anna dijo...

!!!!HAAA!!! ME OLVIDABA DE HACER UN COMENTARIO:

ES INCREIBLE LO RAPIDO QUE PASAN LOS AÑOS, PASAN MUY,,, MUY,,, DEPRISA, DEMASIADO DEPRISA.
MANTIENES TAN,TAN FRESCOS LOS RECUERDOS DE TU VIDA, COMO CUANDO ERES JOVEN, TE CASAS, PASAS COSAS BUENAS Y NO TAN BUENAS, DESPUES EL NACIMIENTO DE LOS HIJOS.
Y... CUANDO TE PONES A PENSAR..RESULTA QUE DE TODO ESTO, HAN PASADO UN MONTÓN DE AÑOS.
YO,TENGO UN HIJO,CÓN 32 AÑOS,Y LA VERDAD ES QUE ME PARECE MENTIDA QUE SEA YA TAN MAYOR.

Paco Muñoz dijo...

Si Anna es como todo, y siempre hay gente de distinta condición. Tenemos dos, una niña y un niño, cuatro y dos años respectivamente. En esa historia de la edad yo presumía, bueno me alegraba es la palabra correcta, de tener cincuenta y tres y vivir mis padres, en dos años los perdí. Conchi ya no los tenía. Creo que los acontecimiento se desarrollan muy continuados y eso hace que parezca que es más rápido, porque la realidad es que es una apreciación el día tiene veinticuatro horas. Enhorabuena por ese hijo de 32, a nosotros se nos murió una niña al nacer, si hubiera nacido a lo mejor Gabriel no estaba. Y los nietos son algo importante distinto de los hijos.

Conchi Carnago dijo...

Muchas gracias Anna, por tus buenos deseos.Como se nota que también eres madre,me alegro muchísimo de que tengas un hijo, sin duda todas las mujeres deberían tener al menos uno, ahora que se puede conseguir sin necesidad de tener pareja, si yo estuviera soltera ni me lo pensaba, de verdad, yo adoro a los niños. espero que pronto puedas disfrutar de unos nietos tu también, sabes nos dan vida, es como volver atrás pero mejor por que los responsables de ellos son sus padres, a nosotros nos toca solo disfrutarlos.

Un beso Anna.

José Javier Navas dijo...

Conchi, ¿Sería Moncars la tienda en cuestión?
Y además un saludo a su esposo Paco, que soy devoto de sus Notas Cordobesas. Y para redondear acabo de leer, con emoción, el nacimiento de tu hijo Paco ¡vamos, de @FranqZisco!
Tarde redonda, a los tres os "conocía" y me entero, hace escasos minutos de que sois familia.
¡Cosas de este mundo 2.0!

Conchi Carnago dijo...

José Javier, tienes razón los almacenes se llamaban, "Momcar" el dueño era Monico Carrasco,al nombrarlo tú, Paco y yo lo hemos recordado enseguida, muchas gracias.

Yo entre en tu blog, atreves de mi hijo Paco, me hizo tanta gracia tu articulo que lo compartí, de paso leí algunos más, eso es lo que tienen estos medios que al final te falta tiempo.
y es cierto este mundo es un pañuelo.
Saludos.

@cordobes1972 dijo...

Y es ahora cuando uno acaba atando cabos! A su querido hijo Paco o @FranqZisco como se hace llamar en twitter, tuve el gran placer de conocerlo hace ya algunos meses en persona y no fue otra cosa que su gran calidad humana lo que llamo mi atencion.Y no me extraña, sobretodo viendo la materia prima con la que esta hecho su hijo!

Doña Conchi, otra cosa no se, pero que ha criado usted a una persona digna de admirar por sus valores y su forma ser, eso no lo puede negar nadie! Felicidades a usted por el trabajo bien hecho!

Sobre el tema de no terminar la carrera? Algo que no debe usted tenerle en cuenta, porque se nota a la legua que tiene otra gran cualidad, la del trabajo. A eso le unimos el amor que siempre nos trasmite sobre sus hijos y su mujer unido a algo que el sabe explotar, como la amistad, hace que nos veamos aqui obligados a escribirselo en su blog.

Sin mas, solo queda despedirme de usted,y a Paco solo nos quedara decirle eso de "viva la madre que te pario"

Conchi Carnago dijo...

Amigo cordobés,muchas gracias por los comentarios sobre mi hijo Paco, para una madre es un orgullo que hablen así de bien de un hijo, pero ciertamente mi marido y yo somos afortunados solo tenemos dos hijos a cual mejor, han sabido asimilar los valores que para ser buenas personas tratamos siempre de inculcarles. A estas alturas, con la edad que ya tienen, sabemos a ciencia cierta que lo hemos logrado.
Aunque creo que el merito es de ellos.
Un saludo afectuoso.

José Manuel Fuerte dijo...

Cuando uno lee estas cosas no deja de asimilar de alguna manera el relato con uno mismo, y la verdad es que es una alegría la llegada de un hijo, y más cuando se busca con tesón, como nos cuentas.

Yo aún tengo los míos bajo nuestro amparo, pero cuando le veo a mi hijo la pelusilla que le va saliendo ya en el bigote, me doy cuenta de que esto corre que corta. A ver si cuando pasen unos años más puedo escribir yo un relato tan hermoso como el que has hecho tú, recordando momentos pasados, siempre presentes.

Enhorabuena.

P.D. Creo que los almacenes se escribían "Moncar's", y lo recuerdo porque debajo de ellos había un salón recreativo donde jugar al ping-pong, billar y máquinitas de marcianos.

Paco Muñoz dijo...

Que me parece, José Manuel sigue estando lo de las maquinitas. Me parece que es edificio completo es el que hoy es propiedad de la familia de la cadena de supermercados, que había tantos como oficinas de Cajasur. Y si no, el del al lado.
Ah, y corre todavía más lo de la pelusa, verás cuando se te case.
Un abrazo.

Conchi Carnago dijo...

Estimado Jose Manuel, antes de que te des cuenta, habrán dejado el nido para volar libres, lo de libres es un decir, pues casi siempre es para echarse obligaciones, ni más ni menos que como hemos echo todos, y hay que ayudarlos a volar solos, tienen todo el derecho.
En lo del nombre si creo que es como tu y el amigo José Javier lo habéis escrito, yo lo puse mal.En cuanto al salón de maquinas que Paco y tu decís creo que sigue, pero no se si sera el mismo,posiblemente si.
Saludos.