miércoles, 24 de octubre de 2012

UNA MADRUGADA DE VERTIGO´S



 Como decía un famoso cómico, “esto es verídico” me pasó no hace mucho.

Hace unos meses, no me pregunten la fecha exacta pues no la recuerdo, y no soy de las personas meticulosas que todo lo apuntan, lo que sí recuerdo es que era invierno, pues bien serian las cinco de la madrugada, y como tantas otras veces durante la noche, tuve la necesidad de levantarme a evacuar de la vejiga el dorado liquido acumulado durante la noche.

Cuando me fui a incorporar, no pude, todo me daba vueltas, o más bien era yo la que daba vueltas, no lo sabría decir, cada vez que lo intentaba era mucho peor, tenía la sensación de flotar en el espacio cual astronauta, la habitación daba vueltas tan rápidas que me era imposible distinguir nada. Creí que me estaba muriendo sentí que me faltaba la vida. Como no podía hacer otra cosa decidí esperar por si se me pasaba. Pude comprobar con pánico cómo ante el miedo, la mente se dispara. Lo primero que se me vino a la cabeza fue mi familia, y el disgusto que les iba a dar si aquello era el final. Imagine su incredulidad y su dolor. Empecé a sudar, comprobando que su dolor me dolía más a mí. Pero que podía hacer yo pobre de mí, esas cosas son así. Las imágenes se agolpaban junto a los sentimientos de culpabilidad por el disgusto que les iba a proporcionar sin yo quererlo, todo eso unido a mi falta de ganas por dejar este mundo.

Me decía a mi misma: No puedo hacerles esa “putada” no, aun es pronto, no es justo aun les puedo hacer falta. ¿Dios que es esto? ¿Qué me está pasando? Me preguntaba una y otra vez, —joder, con lo bien que yo estaba— la sensación era terrible, no podía incorporarme aunque lo intente muchas veces antes de pedir auxilio a Paco, que dormía plácidamente, ajeno a mis elucubraciones, y a mi terror.

Viendo que los síntomas no cedían, muy al contrario, decidí llamar a Paco, le llame tímidamente intentando que no se alarmara demasiado, cosa totalmente inútil conociéndolo. Le explique lo que me pasaba. Él, descompuesto, me acribillo a preguntas, con el fin de comprobar si mi mente era capaz de coordinar (es un médico frustrado), me tomo el pulso, y la tensión, incluso me miro las pupilas, yo le urgía a que llamara a urgencias, y sobretodo que no les dijera nada a nuestros hijos, hasta no saber lo que me estaba pasando, con el fin de no alarmarlos innecesariamente —No me hizo puto caso— se ve que estaba tan asustado o más que yo.

Los de emergencias no tardaron mucho, aunque siempre está la sensación de que tardan más de lo debido. Una doctora y su ayudante acudieron prestos a la cabecera de la cama, la doctora me hizo las preguntas y todo lo que ya Paco me había hecho. Tras el rápido examen  dio el diagnostico. Sufre usted un ataque de vértigo, no se preocupe es muy aparatoso pero no es nada grave, pronto se le pasara, me inyecto un “Dogmatil” y recetó unas pastillas para el vértigo y me dijo que en una media hora podría levantarme, pero que tuviera cuidado con los cambios bruscos de postura. Me quede un poco más tranquila, pero dudando de que aquella sensación  de inestabilidad, se fuera tan pronto.

Ciertamente lo peor si pasó, aunque no del todo ya que tardó unos pocos de días, solo que ya los síntomas eran mucho más leves. De todas formas me desplazaba de un lado a otro, sujetándome a las paredes. Me sentía tan inútil. Durante unos días seguí el tratamiento, hasta su total desaparición.

Aquello afortunadamente paso, después me ha repetido un par de veces más, solo que con menos virulencia, precisamente, en los cambios de postura del yoga, la ventaja es que ahora se lo que debo hacer, y siempre llevo las pastillas  a mano. Y lo más importante, es que no creo que de eso se muera nadie, y eso es algo que ciertamente tranquiliza.

Sin ser nada grave es muy molesto cuando hay una crisis, ya que te hace sentir una persona inservible.

En fin, otro achaque más que aterriza en la lista afortunadamente aun corta, a causa del paso del calendario que no perdona. Iremos sumando, lo importante es poder contarlo.

Y si se me permite un consejo; Si a alguien le pasa por primera vez, que no se asuste tanto como lo hice yo, por no tener ni idea de lo que me estaba pasando.

8 comentarios:

Pedro Luis López Pérez dijo...

Siempre viene el Tiempo de los Nunca... Yo nunca tuve esto, ni lo otro...ni lo de más allá.
Muy buena Entrada.
Un abrazo.

Conchi Carnago dijo...

Bienvenido Pedro,que razon llevas al decir que el tiempo de los "nunca" llega inexorablemente, también a mi me llego como no podía ser de otra manera, espero que por ahora no sean demasiado agresivos.
Gracias por participar Pedro.

Saludos cordiales.

Juan Guijarro Moreno dijo...

Amiga Conchi, me alegro que se resolviese bien esa crisis de vértigo, es una sensación desesperante, yo no los he tenido fuertes, pero hubo uno o dos años que me mareaba al cambiar de postura -evidentemente, al hacer el amor no se me ocurría cambiar de postura (por bromear Conchi y sacarte una sonrisa)-, y era porque algun granito de arena de los que tenemos en el oido interno para lo del equilibrio, se había despegado y estaba a su aire moviéndose de un lado a otro. Afortunadamente se puso en su sitio y se me quitó, pero era una sensación muy desagradable, de las que no duelen pero joden un montón. Sí conozco la crisis de angustia y no se lo deseo ni a mi peor enemigo, pero de eso hace ya algunos años. La edad, amiga mia, la maquinaria se va desgastando poco a poco, hemos de asumirlo, esas goteras que van saliendo, aunque en honor a la verdad, la última vez que te vi hace unos meses, estabas muy guapa. Un abrazo fuerte

José Manuel Fuerte dijo...

Lo has explicado de una manera tal que ahora mismo estoy casi mareado. Me imagino la nochecita tuya, especialmente, y de Paco, con el disgusto y la impotencia de no saber qué hacer. Menos mal que todo pasa, y gracias por el chivatazo porque nunca se sabe cuándo le toca a uno una de esas cosas que cuentas. Siempre es bueno saber para estar prevenido.

Gilberto Cervantes dijo...

Lo mejor, Conchi, es no hacerle mucho caso, ya sabemos que nuestro cuerpo y nuestro cerebro tienen la facultad de curarnos cuando queremos o lo contrario. Andar, andar y respirar bien, que para eso son los pulmones. Y a cuidarse!!

Besos y se feliz!

Conchi Carnago dijo...

Querido Juan,me alegro que los tuyos no fueran muy fuertes, a mi me aparecieron en toda su magnitud sin darme tiempo acostumbrarme, ahora es distinto ya se a lo que me enfrento y al menor síntoma pastilla que te crió, que ademas son muy efectivas,tu sabes de lo que era pero a mi ni siquiera me hicieron pruebas, te dicen, esto sera del oído o de las cervicales,y como es verdad que de las serviciales estoy bastante mal desde hace tiempo, pues mira yo que soy de poco ir a los médicos, y como las pastillas son la leche de buenas, asunto resuelto.
Lo de guapa Juan es por que tu me ves con los buenos ojos que nos ven los verdaderos amigos.
Un abrazote.

Conchi Carnago dijo...

Pues si José Manuel, fue una noche de vértigo nunca mejor dicho,espero que no te pase nunca, pero bueno nunca viene mal estar sobre aviso.Gracias por comentar.

Un abrazo.

Conchi Carnago dijo...

Estimado Gilberto,lo que me aconsejas ya lo hago, una vez que paso la crisis gorda ya no le hago mucho caso, y en cuanto a lo de andar lo hago a diario ademas de practicar yoga y pilates tres o cuatro veces a la semana, con el fin de llegar al final, con la mejor calidad de vida posible, por lo menos que por mi no quede.Y gracias por tus buenos deseos.

Un abrazo.