lunes, 31 de julio de 2017

QUE SÍ, QUE SÍ, QUE LA VIDA VA EN SERIO.


Nos damos cuenta demasiado tarde que “la vida va en serio”. 

La vida puede ser maravillosa y a la vez cruel. En segundos puede transportarnos de la mayor felicidad, a la mayor tragedia, lo peor de todo es que nadie está preparado para ese cambio tan brutal. En la vida no hay ensayos como en el teatro, o en la música, no hay un seguro a todo riesgo que nos compense, es un salto de trampolín sin red.  Siempre da una de cal y otra de arena, nos damos cuenta de ello demasiado tarde, de todas formas tampoco podríamos hacer nada. 

Ciertamente, de las desgracias nadie se libra, da igual el estatus que tengas, aunque en otras muchas cuestiones y curiosamente, la vida, no trata a todos por igual, no debería ser así, pero es la verdad, ¿selectiva?  O paradojas de la propia vida. Sinceramente no creo que sea la propia vida per se, somos los humanos, los que hacemos las distinciones, desde que el mundo es mundo. El ser humano es el mejor y el peor de los seres vivos, en él se encuentran todas las virtudes y todos los defectos, la mente de los humanos ha sido y sigue siendo conflictiva, nadie como el ser humano es capaz de lo más humano y de lo más ruin. De tener sentimientos nobles, de sentir  empatía por los más débiles, o de ser un miserable capaz de conseguir sus propósitos al precio que sea.

Qué duda cabe de que a los pobres de solemnidad siempre les toca la peor parte. A ver si no, en caso de un desastre natural, por ejemplo: un terremoto ¿qué barrios se destruyen antes? Los de los ricos y poderosos, construidas con todas las garantías y últimas tecnologías a prueba de seísmos, o las viviendas de barrios deprimidos de construcciones de bajo coste y dudosa calidad, porque a ningún gobierno le importa un pepino el destino de sus moradores. 

Si amig@s la vida va en serio, y mejor acostumbrase lo antes posible a sus vaivenes. Una cosa buena que se aprende con los años es saber valorar las cosas que de verdad son importantes, que no son precisamente las que se puedan comprar, a veces cuesta saber valorarlas, es por eso que la experiencia es un grado, las vivencias te lo enseñan, solo tienes que tener los pies en la tierra para darte cuenta, aun así, hay gente que jamás se enteran. 

Perdón por el tostón, es que hoy me ha dado por filosofar y tenía el blog abandonado, he ahí la cuestión.

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