jueves, 28 de octubre de 2010

HALLOWEEN, O FIESTA DE DIFUNTOS.

Llevamos varios años invadidos por “la noche de brujas”. Eso no es, ni bueno, ni malo, si a la gente, le sirve para olvidarse por un día de los problemas diarios, bienvenido sea. A mí personalmente, no me gusta, pero yo ya soy mayor para esas fiestas, aunque me gusta, que la gente joven se divierta, si con eso no hacen daño a nadie.

Nunca debemos olvidar que también fuimos jóvenes, y nos gustaba divertirnos.

El origen de Halloween es celta. Se celebra, desde el siglo XIX, y lo que festejaban, era el final de la temporada de cosechas. Fueron los inmigrantes irlandeses, los que la transmitieron a los Estados Unidos de Norteamérica, donde la fiesta arraigo fuertemente en los americanos, hasta el punto de hacerla suya.

Fue en 1921, cuando la fiesta tomo verdadero auge, muy pronto la costumbre se extendió por otros estados.
También es muy celebrada en: Canadá, Irlanda, y Reino Unido, pero fueron las películas americanas, las que la hicieron más popular. Todos hemos visto en las películas a los niños disfrazados, en grupo, con los canastos para las golosinas, que los vecinos les regalaban, al reclamo, de “truco o trato” el “trato “ significaba el regalo, el “truco” que si no había regalo los niños los castigaban tirando huevos sobre la puerta, pero normalmente siempre salía la señora de la casa, y les llenaban las canastas de dulces y caramelos.

Una escena inolvidable y divertida, fue la de la película de “ET”.

En los países latinoamericanos, siguen sus propias tradiciones, muy parecidas a las nuestras. En México donde tiene una gran repercusión, es, la fiesta de “Día de Muertos” del uno al dos, y está declarada por la Unesco, Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.

En España, el uno de noviembre se llama “Día de todos los Santos” y fueron los papas, Gregorio III y Gregorio IV quienes copiaron, y cambiaron, lo que ellos consideraban una fiesta “pagana”, por otra, como no podía ser menos, más “cristiana”, a base de rezos, y misas a mansalva, y la costumbre de poner una vela encendida por cada difunto que hubiese habido en la familia, con el fin -según ellos-, para que el alma del difunto, descansara en paz.

Recuerdo de pequeña, ver a mi madre poner un tazón con agua, después le echaba un chorro de aceite, donde posaba con mimo, -imagino que pensando en sus padres-, las diminutas “mariposas”, redonditas, de corcho muy fino y en el centro una pequeñísima mecha que se encendía la noche del dos, de noviembre, día de los difuntos, y se mantenían encendidas hasta el día siguiente. Las vísperas de estos días la costumbre era y es, pues todavía se sigue haciendo, ir al cementerio, para limpiar las lápidas, poner algunas flores, y rezar alguna oración los creyentes. Costumbre que se irá perdiendo, ya hay mucha gente que no lo ha ce. Y ahora con la incineración, mucho menos.

A mí me gustaba mucho, apagar la poca luz de la que disponíamos, para ver el parpadeo de las pequeñas lucecitas, me podía quedar extasiada, me gustaba tanto que todavía lo hago por costumbre, y más que nada porque me trae recuerdos, y los recuerdos son nuestra historia, tanto los buenos como los malos.

No tiene nada que ver, ni con el “alma”, que nunca he sabido que era, ni mucho menos con los espíritus.

Tiempo de castañas, y de boniatos asados, de las famosas y ricas gachas, que yo sigo haciendo todos los años, aunque ahora se pueden comprar hechas, a mi me gusta hacerlas recordando a mi madre. De la obra de don José Zorrilla, el “Don Juan Tenorio” que todos los años se representaba, y que nos sabíamos de memoria. Tiempo de ocres, marrones, rojizos, y de jardines alfombrados, de hojas. Tiempo de melancolías, nostalgias, o morriñas, y de romanticismo.

De muchos recuerdos y evocaciones, de los que faltan, y que fueron tan importantes en nuestra historia personal.

8 comentarios:

ben dijo...

A veces no es que se crea o no se crea,es que recuerdas a tus seres queridos,a los que tanto amabas.
Amabas tu niñez,tu inocencia,por
eso se colocan esas "mariposas",se
comen esas gachas y se pierde la
vista en el recuerdo de todo aquel
mundo,que se marchó,pero que vive
en tí.
Me ha gustado mucho lo que has escrito.
Saludos respetuosos.

José Manuel Fuerte dijo...

Prácticamente todas las fiestas religiosas actuales proceden de fiestas paganas relacionadas con los ciclos naturales y su relación con el ser humano.

Si la mayoría de la gente supiera la procedencia de nuestras cruces de mayo, ya buscaríamos (por los tiempos que corren) un enorme preservativo para ponérselo, no vaya a ser que...

Da igual la forma en que se celebran siempre que no sea de modo obligatorio. ¿Quieres ir al cementerio? Pues ve. ¿Quieres vestirte de Freddy Krugger, pues vístete. Si eso te satisface y no molestas a los demás, hazlo, porque al final, con el paso del tiempo, esos olores a canela, visiones especiales, recuerdos de la niñez, de una forma u otra, terminan apareciendo con el tiempo. Momentos dulces con, o sin muertos; con o sin almas.

Tengo pendiente aprender a hacer gachas, a ver si me pasas tu receta.

Conchi dijo...

Tienes razón ben,da igual las creencias, que cada cual es muy libre de tener, yo soy mas de recuerdos y sentimientos. espero este año encontrar las "mariposas" aunque no es tan fácil.En cuanto a las gachas cuando murió mi madre, yo se las hacia todos los años a mi padre, que me miraba agradecido.

Gracias, por tu animo.
Saludos

Conchi dijo...

Es verdad las fiestas, son la mayoría copiadas de otras épocas, y no tenían el sentido religioso, que la iglesia con todo su poder,le fue dando.
Estoy de acuerdo contigo, las imposiciones no son buenas,y a nadie le gustan. mi lema es vive y deja vivir.
Te remitiré la receta de las gachas lo mas pronto posible, pues tengo que buscarlas para hacerlas, y ya aprovecho y te las mando.

Saludos.

Paco Muñoz dijo...

Es la colonización de las costumbres también. Pero ya se asumió el pantalón vaquero, el cuero, el tresillo, el mueble bar, etc.

Lisístrata dijo...

ya es de todos sabido q las fiestas anclan sus raíces en las paganas de nuestros ancestros, q cerraban y abrían los ciclos de las estaciones con todas sus peculiaridades de forma natural. Que llegaba el invierno, la muerte; que la primavera, la eclosión milagrosa de la vida; que el verano, la madurez y la recogida de las cosechas y frutos; el otoño en suave caída de ocres y temperaturas hasta de nuevo la senectud y descanso invernal, donde todo muere o duerme en apariencia. Periodos marcados por la magia de solsticios y equinoccios y q de forma animista y admiración sobrecogedora la humanidad rendía adoración y respeto a la Madre Naturaleza que le alimentaba y lo cobijaba.

Las costumbres, por remotas que sean, dejan posos que se peperpetúan en la eternidad de los tiempos, por mucho que quieran maquillarlas de pseudoculturas religiosas u propagandísticas de diversas índoles o imprimirles el sello de manufactura del poder dominante, político o religioso.

y con tanto rollo se me olvidaba decirte q a mi mi abuela me hacía unas gachas riquísimas, yo las hago tb, pero ni por asomo saben lo mismo que las que comía de pequeña. También me hacía un farol con los melones cucos (aún no maduros con la piel muy negra y gorda), con los que los niños salíamos por la noche alumbrando y cantando una cancioncilla de índole religioso. aunq supongo q el sedimento de la costumbre es pagano como todo.

Para hacer el farol se seguían los siguientes paso, por si alguien quiere hacérselo a sus niños:

1º se coge un melón, a ser posible cuco y con la piel gorda y oscura.

2º con una navaja o cuchillo, a modo de buril, se van haciendo dibujos sobre la piel: escalera, sol, luna, animalejos, etc...

3º una vez esculpidos los dibujos, se procede a vaciar el interior del melón. para ello cortamos la parte de arriba (dnd está el rabito del fruto) como si fuese la tapadera del farol.

4º con una cuchara vamos vaciando la pulpa del melón sin dejar demasiado fina las paredes para que no se nos estropee (con 9 milímetros de grosos creo q va bien)

5º se hacen unos agujeritos a los lados para colocar una cuerda y poderlo llevar colgado en la mano.

6º se le pone dentro una vela y ya está el farol preparado para que en el momento de que se haga de noche, encenderla y salir a la calle:
se cantaba
"luh, luh, luh
a la veracruh, la vigen maría
y er niño esúh"


El año que viene haré uno para mi nieto (aunque lo mismo está muy peque aún, y modificaré la letra un poco para hacerla más divertida. si lo hiciera ya haría fotos de los pasos antes descritos para compartirlo con vosotros y si no, animaos vosotros y me tomáis la delantera.

un abrazo y felis jalowin y día de muertos

P.D. Disculpa que me haya alargado demasiado.

Lisístrata dijo...

Sigo con mi fijación de los melones farol, será q estoy tienna y tengo ganas de tener a alguien para hacerle uno, jejejeje.

Pues fíjate, Conchi, que, posiblemente, esta tradición de hacer de los melones un farol, posiblemente tenga influencias celtas de su "jalowin", sólo que en vez de usar la calabaza, se usaba el melón que era lo más adecuado y cercano.

Ya he modificado la letra de la coplilla y quedaría así:

¡luh luh luh!
por el tragaluh,
¡échame jamón
en vez de altramuz!

(se admiten otras versiones)

La niña q aparece al picar en la letra de la coplilla tiene un farol q podría ser muy bien ese otro del q te hablo.

Tb he encontrado este otro q queda muy bonito igualmente.

ya si me voy hasta otro momento, aunq ha sido un placer estar por aquí, como siempre

Conchi dijo...

Al final resulta que todos tememos los mismos recuerdos, o muy parecidos,en mi casa lo de los melones no se hacia,no era costumbre, pero me parece precioso,tomo nota para el año que viene hacerlo a mis nietos.
Yo siempre digo que hay pocas cosas que no vengan, de antaño, que la vida se repite continuamente,con diversas variantes según las épocas, y según los lugares, pero no hay nada nuevo bajo el sol.

Un abrazo