miércoles, 1 de agosto de 2012

RETAZOS 2



A LAS PUERTAS DE OTRA VIDA, O MÁS BIEN, DE LA NADA.

Quería abrir los ojos pero no podía, mis pupilas a través de los parpados detectaban un resplandor inusual, me hacía daño en la retina, decidí desistir y mantenerlos cerrados.

Inconscientemente pensé, en aquello tan manido de la luz al final del túnel, ¿me estaría pasando a mí? ¿Por qué si no, se me ha venido a la mente?  ¿A caso me estoy muriendo? No, no puede ser, soy muy joven, aun no he tenido tiempo de conocer a fondo la vida, no, no sería justo, me niego rotundamente. ¡¡¡Tengo que hacer algo!!! ¡¡¡Pero no puedo moverme!!!

Oía voces, ¡rápido, rápido, que la perdemos! Seguía sin poder abrir los ojos, no sabía de quien eran las voces, seguramente eran médicos tratando de salvarme la vida. ¿Pero qué había pasado? no consigo recordar nada.

La luz se hacía cada vez más intensa, empecé a ver figuras etéreas  casi transparentes, como flotando en medio de la potente luz. No parecen personas, yo no creo en otro mundo ni en la reencarnación, ¿Qué podrá ser?

Por un lado sentía que había personas que hablaban de prisa y con voces alteradas, estaba segura, trataban de salvarme la vida. Más lejanos y apenas audibles murmullos, susurros apenas ininteligibles. ¿Serian mis seres queridos desaparecidos hacia años, que me llamaban a su lado? Eso dicen que pasa, pero yo nunca lo creí, y sigo sin creerlo. También escuché alguna vez, que en los momentos finales pasa por nuestra mente todos los acontecimientos más importantes de nuestra vida, tampoco lo creo, nadie ha vuelto para confirmarlo, debe ser  uno de tantos bulos que la gente con imaginación se inventa. O un extraño fenómeno obra de la mente en circunstancias trágicas como debe de ser la que me haya ocurrido a mí, no se quizás un accidente, aunque sigo sin recordar.

Sea lo que sea, siento una paz interior, no sufro, ni tengo ningún dolor, o quizás sí, y el propio dolor anestesia mi mente, puede ser, porqué no.

No sé cuánto tiempo pasa, segundos, horas, minutos, me siento flotar. Poco a poco escucho palabras coherentes. Sigo viendo  luz pero no tan intensa. Intento abrir los ojos lentamente. Distingo algunas caras desconocías, hablan entre ellas. Me preguntan ¿Cómo te llamas? Intento pronunciar mi nombre sin conseguir que de mi boca salga sonido alguno. Después de unos segundos, alguien dice aún es pronto, dejémosla descansar. Siento que entro en un agradable sopor.

Creo que he dormido mucho tiempo. Mi mente empieza a encajar los trozos del puzle. Estoy conduciendo mi coche, suena la música en la radio, me siento feliz. De pronto algo se cruza por delante como una ráfaga, me da tiempo a distinguir a un crío en bicicleta, doy un volantazo.

No recuerdo nada más

La puerta de la habitación se abre, entran dos personas, el doctor y la enfermera. Antes de que me digan nada, le pregunto ¿doctor que ha pasado con el chico? Dígame por favor que no lo he matado. El médico enseguida contestó tratando de calmarme, tranquila, tranquila el chico está bien usted lo salvó. Entonces por favor ayúdenme a levantarme necesito estirar las piernas  porque no me las siento.  Las miradas del doctor y la enfermera se cruzaron.

Hay silencios que hablan por sí solos. Sentí un escalofrió.

8 comentarios:

Paco Muñoz dijo...

¡Vaya, vaya! Enhorabuena, es un verdadero drama.
Un beso

fus dijo...

Un relato que te mantiene pegado a cada linea por su intriga, el valor humano hace que primero se pregunte por la vìctima y despuès se descubre que la propia protaganista tambièn los es. Enhorabuena.

un saludo

fus

Paco Muñoz dijo...

Fus
La Conchi es la abuela, ya te la presentaré en tu tierra.

Saludos

Conchi Carnago dijo...

Gracias amigo fus, primero por tener la deferencia de leerme y luego por tu comentario, esto me da animo a seguir con mi afición a escribir sobre cualquier cosa.

Saludos.

Juan Guijarro Moreno dijo...

¡Por dios Conchi, que mientras lo he leido pensé que realmente habias tenido un accidente de verdad!, bueno, ya veo por esta entrada y la anterior "Retazos" que es tu vena literaria y poética, ¡me alegro, uff!. Un relato muy bien hilado amiga mía, hacía tiempo que no entraba a tu blog y me ha dado alegría esta explosión artística que tienes dentro. Un abrazo fuerte

Conchi Carnago dijo...

Jajajaajaaa, perdona Juan por el pequeño susto, pero la verdad es que me gusta probar cosas nuevas de vez en cuando, y me puse a escribir sin tener mucha idea de lo que iba a salir, me pasa casi siempre, pero bueno hay está. Gracias por los elogios, eres un amigo.
Imagino que si estas de vacaciones aprovecharas el tiempo para hacer tus magnificas fotos en las que reflejas tu exquisita sensibilidad,espero verlas pronto.

Abrazos para ti y Carmen.

Juan Guijarro Moreno dijo...

¡Ay amiga, ni una foto estoy echando!, resulta que el segundo dia de vacaciones el viernes 3 de agosto, me decidi a ir a un paraje que hay por la antigua carretera del Vacar a Obejo, a fotografiar el Martín Pescador, pues bien, me levanté tempranito y a eso de las 7 de la mañana, antes de llegar a Cerro Muriano, me sali de la carretera y ahí acabó de momento, hasta que tenga coche de nuevo, mi vena fotográfica. Fíjate, tal vez eso es lo que me asustó leyendo tu relato, mi fijación en los accidentes ahora. No me pasó nada, ni un solo rasguño, fui a parar a la cuneta y ya está. Imagino que esta semana me arreglarán el coche y a continuar con nuestras aficiones a pesar de los recortes (joder, el arreglo del coche es otro recorte...jjj).
Un abrazo fuerte Conchi

Paco Muñoz dijo...

Leche Juan no nos asustes, y porque no llamaste al servicio de atención en carretera Muñoz (jubilado) y me hubiera llegado a por ti. Estoy de broma porque me has dicho que no te ha pasado nada, pero el coche te costará un dineral, salvo que tengas todo riesgo. Un sustillo.