martes, 31 de agosto de 2010

LA LIBERTAD TRUNCADA, O LO QUE PUDO SER Y NO FUE

Es triste, muy triste, lo que ocurrió en esta España nuestra, no quiero hablar de la horrible y antinatural contienda. Solo de los derechos sesgados de miles de mujeres.

A ninguna mujer se le devolvió ni uno solo de los muchos logros que a favor de la mujer se consiguieron con la República. Todos los años de dictadura, fueron años robados a la libertad de las mujeres, a su desarrollo intelectual, a una vida en igualdad.

La gran desgracia es que sólo tenemos una vida por vivir, y nadie tiene derecho a cortar o a mutilar la historia de las personas, de ninguna persona, pero en este caso hay que reconocer que las más perjudicadas en recortes de derechos fueron las mujeres, como siempre.

Volvimos a ser personas de segunda categoría sin derecho a poder decidir por nosotras mismas, sujetas al libre albedrio de padres, maridos y hermanos, todos ellos creyéndose con derecho a decidir sobre la vida de "sus" mujeres, considerando a la especie poco menos que a seres irracionales, sin ideas propias y sin capacidad de labrarse un futuro sin la ayuda de "ellos los hombres" una vez más las mujeres, las grandes sacrificadas, las olvidadas, siempre a la sombra de los maridos, cuántos de ellos, llegaron a destacar gracias al talento de sus mujeres.

Coartaron la capacidad de evolucionar de miles de mujeres que soñaban con tener las mismas oportunidades que los hombres en todos los terrenos, nos privaron al resto de la sociedad del talento de muchas de ellas, que al igual que los hombre hubiesen podido ocupar cual quiera de los puestos de responsabilidad de un país. (La inteligencia no es patrimonio de nadie, no tiene sexo).

La mujer ya no podía separarse de un marido, maltrador, mujeriego, o simplemente por haber dejado de quererlo. Ellos si aunque no existiera el divorcio estaba "el ahí te quedas" en la mayoría de casos las dejaban con unos cuantos hijos y no había Ley ni nadie que obligara a esos mal nacidos a cumplir con la mantención de sus hijos, ni siquiera la iglesia que se limitaba a decirlas que supieran perdonar, algunos maridos tenían la desfachatez de volver de vez en cuando y dejarle a su mujer "porque claro como era suya podía hacer lo que quisiera con ella" el regalito de otra barriga, agravando de este modo la situación crítica de la mujer, como la hipocresía de la época, unida a la todavía más hipócrita doble moral de la iglesia, no permitía el aborto las pobres se cargaban de hijos no deseados, aunque muchas lo intentaban muy pocas lo conseguían, y muchísimas acabaron sus vidas en manos de matarifes. Lo que pasaron esas heroínas para sacar a sus hijos adelante solo ellas lo saben.

Las mujeres que valientemente habían secundado las progresistas ideas de la República, fueron maltratadas y humilladas públicamente. No quiero ser mas explicita, primero porque ya hay mucho escrito sobre esos temas, y porque me pongo de muy mala uva, las otras las "buenas" según la iglesia, las que siguieron obedeciendo como borregas a sus maridos, y a los preceptos de la iglesia católica y apostólica, doblegando sus licitas aspiraciones de ser personas con autonomía para ser solo un apéndice de sus maridos y demás machos, esas no notaron el cambio.

Cuantas y cuantas se arrepentirían de su cobardía, de no haber apoyado a tantas mujeres que se sacrificaron por los derechos de todas, y que muchas pagaron con su vida, de no haberse cuestionado que la iglesia, y la sociedad en general era tremendamente injusta con las mujeres, se arrepentirían de haber desperdiciado su vida, la única que tenían, la que no volverían a recuperar, se limitaron a ser una mera sombra, un ser anodino.

Desde este humilde blog, mi homenaje a todas las mujeres que lucharon en todos los países contra el sistema establecido, para lograr unos derechos que a lo largo de la historia se nos habían negado. A las que murieron calcinadas en una fábrica textil el ocho de Marzo de 1908 en la ciudad de Nueva York, solamente protestaban por los bajos salarios y las infames condiciones que padecían en las fábricas, fueron "quemadas vivas".

Al movimiento sufragista que en el Reino Unido lucharon hasta conseguir que en 1918 se aprobara la ley que les permitía a las mujeres mayores de treinta años votar, diez años más tarde lograron que se ampliaran a las menores de treinta.
Cuanto le debemos aquellas valientes mujeres, que supieron luchar contra viento y marea por una igualdad que legítimamente nos pertenecía, tuvieron que enfrentarse, a padres, maridos, hermanos, y a toda la sociedad, incluyendo a miles de mujeres que no solo no las secundaban, las muy ignorantes, sino que las criticaban.

A las españolas: Victoria Kent , Clara Campo Amor, y a tantas otras llamadas a ser grandes en la sociedad republicana unas de las más avanzadas de aquellos años, que se vio truncada por la sin razón de una "guerra incivil".

2 comentarios:

Lisístrata dijo...

Cuando las mujeres luchan por sus derechos las tachan de locas, marimachos o feministas en sentido peyorativo. Bien yo me declaro todo eso hasta que no quede un atisbo de machismo en los hombres ni en el mundo. Quizá por aquel lúcido paralelismo que en cierta ocasión oí y que decía que el feminismo es al machismo lo que la fiebre al virus que nos enferma. Se erradica el virus, se acabó la fiebre, Pues igual.

Paco Muñoz dijo...

Interesante y real análisis. Enhorabuena Conchi.